Y visitaré tu aldea, comeré de tu pan y bailaremos con el viento hasta el amanecer. Nos miraremos a través del horizonte y pondré el brillo del sol en tu corazón. Beberemos y charlaremos hasta que nos llegue el deseo de seguir charlando y brindando por la vida. Un abrazo temprano, un guiño oculto por la sonrisa, un resucitar después de la batalla. Y me despediré con el corazón, la frente y el alma.
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